La Rue Morgue
By Sauce • December 26th, 2007
Tenía quince años y el Blues para dos mujeres sonaba y sonaba en las radios que recién descubría en el dial. Con amigos nos íbamos al extinto Club Valparaíso, ex cine Valparaíso que ocupaba los terrenos que hoy usa Ripley en frente a la plaza victoria, a hablar de Cortázar, de cuentos con Walkman, de jazz bebiendo café y fumando cigarrillos. Por eso El blues para dos mujeres nos llegaba de tan cerca, con ese ritmo bohemio, Jazzístico, con Maga, Rayuela y los walkman enarbolando la lírica de un tema extraño para una banda chilena extraña que sonaba en los antiguos tiempos del 1997.
Teníamos 15 años y ya nos sentíamos eruditos. Mientras la crítica alababa a la banda con nombre francés que se leía como se escribe: La Rue Morgue y hablaba sobre la impensable popularidad de la banda cultivando un género que no era muy popular en las radios: El Jazz.
Incluso Ruth, en MTV (cuando MTV era un canal de videos musicales) pronunciaba mal el nombre de la banda y hablaba una y otra vez que, a pesar del jazz, La rue era tan popular.
Pero La Rue no era tan Jazzistica. Si bien El blues para dos mujeres, tenía esa cosa, ese piano sonando muy a antro con terno y corbata, con sonidos de bar oscuro y con lentes de sol, escuchando el disco uno se daba cuenta que La Rue nunca fue tan, tan jazz. Su piano sonaba y sonaba y era extraño escuchar piano en las canciones de las bandas chilenas. Pero La Rue no podía ocultar ser más fusión/ funk/ jazz/ rock/pop.
Aún no sé que era, pero La rue era la banda del año 1997. En las radios, después del blues fue Sigues dando vueltas, canción hermosa que aún hoy odio (pero por otras razones que no son musicales), que sigue sorprendiéndome por su construcción sencilla, por su cadencia básica que, como cualquier canción/himno, entre menos tenga de ornamentos, más fácil te penetra hasta la médula.

Y luego llegó el casette, ese que me grabó no sé quien. Con cuerpo color humo y etiqueta blanca, gris y azul, escrito a mano La Rue Morgue, incluso me hizo pensar Quiero hacer este tipo de música.
Es así, estoy cantando porque sé que lo prefieres. Las lágrimas no ayudan, no
Sin entender lo que significaba, me llegaba y me dolía, pero no lloraba porque llorar simplemente no ayudaba. Estoy cantando porque sé que lo prefieres, que más alejado de la verdad pero entre los acordes uno encontraba la verdadera definición de ritmo, no ese marcado por un número sobre otro número, si no ese que te hace presentar, desarrollar y te hace intuir lo que vendrá, un piano delicado te preparaba para la insurgente verdad que nunca pude dar cuenta hasta que escuché la frase:
Tienes lo que quieres y yo sigo bebiendo por si algo cambia
Yo con quince años y me relacionaba perfectamente, me veía en el bar, bebiendo como quien espera que todo cambie sin hacer nada. Y todo era verdad tras verdad: “Ella nunca viaja hasta aquí” incluso hasta hoy esas negras stacato subiendo golpean mi pecho despabilándome del sueño que nunca llega a ser verdad.
Y el piano sonaba y sonaba y el guitarrista invitado conversaba con las teclas desde sus cuerdas y la “verdad es que nunca fui tu amor, después de todo en mi vida nada tiene solución”. Incluso uno levantaba el pecho orgulloso al oír a nombrar a Con-Con cuando nunca había estado en esa ciudad. Y uno que se cree alternativo, uno que sueña con Bretaña, La rue te hablaba de la hija de la gran Bretaña para llevarte al episodio más pop/rock que de nada jazz tenía entre sus notas. Y “Todavía quedan sitios por construir” y de repente te llenabas de esperanza con la “Poesía que encuentro en tus alas” y yo juraba que encontraba poesía en las de ellas, pero no. Pero te sentías campeón porque aún quedan sitios para descubrir.
Con quince años y con la desesperanza de haberlo visto todo.
Siempre pensé que los efectos de hacer que una canción era en vivo pero sin serlo, era algo que siempre había que evitar, pero en “Déjame un poco de amor” se entendía y era justificado… si alguien está cantando que le dejen un poco de amor, uno le perdona cualquier cosa, porque es un hermano, por que es un camarada en la batalla, porque con esa honesta petición, se lo ha ganado.
Y “Nadie más” se resume en una frase:
El asunto es sencillo, bastaría con tener en mis manos aquél salvoconducto que conduce a tu cuerpo, Diosa.
Y eso sería todo, me mataste otra vez, eres mi hermano nuevamente.
“Eran los tiempos de caramelos” y uno con sus quince años le encajaba tan bien esa frase. “Jugando a ser mayores en alguna casa”, eso si que era Jazz, eso si que era triste y esa guitarra y las “bicicletas llorando en el jardín”… teníamos quince, pero ya no éramos niños.
Locos tiempos, que bueno que ya no están.
Con “todo se va” siempre me acuerdo de ella, no sé por qué pero la recuerdo con ese tema, a esa mujer que siempre llevo en mi mente y que siempre voy buscando al caminar, al dormir, al soñar.
Sin tu luna estoy muerto, cómo no voy a llorar.
No entiendo que diablos pasó después, pero el disco La Rue Morgue de la banda del mismo nombre no se merece menos que un extenso post, se merece ser descargado, escuchado y ser escuchado una y otra vez más… por que lo que más tenía de jazz, eran los recuerdos que ayudó a guardar y salvar.
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Para mi esta banda nuca paso de ser los singles del disco aquel. Calro que esos temas seguro que van en la banda sonora de varios que hoy bordean el cuarto de siglo o que como yo recien lo pasaron.
Excelente post. Ojalá algún dia un blog futurista de 10 años mas (los que hoy tiene 16) le dedique unas lineas a eso de “que todas las cosas que existen y han de existir” o a eso de “no importa donde me lleve este sendero, te llevo dentro”
Por tu culpa ahora tendre que bajar el disco